lunes, 31 de agosto de 2009

Aviones de papel


Hay cosas que no cambian. Un tipo, por ejemplo, dice que lo que ocurrió en tal o cual momento, ocurrió tal y como ocurrió, pero si un periódico, o el medio que sea, se empeña en decir que una filtración asegura que aquello fue de otra manera, pues empieza a parecer que debió de ser así, y surgen nombres de progenitores como posibles filtradores, y aparece la FIA, que como no tiene otra cosa que hacer, se pone a investigar de oficio, santificando que la sandez tiene visos de ser cierta.

En Hungría 2007 ocurrió parecido. El padre de un fulano que acababa de cagarse en los muertos del jefe de su escudería, que se había saltado la estrategia establecida, los pactos deportivos y esas cosas que hacen que un equipo funcione medianamente bien… el padre, sí, el padre de ese fulano le dijo a uno que pasaba por allí que sospechaba que otro… y la FIA se puso a investigar de oficio.

A mí me acojona un poco que la FIA investigue bobadas de oficio. No me digáis que no suena a Inquisición el asunto. Pues hete aquí que la FIA se va a meter a investigar si hubo algo raro o turbio en la victoria de Fernando en Singapur, el año pasado, cuando lo propio sería ponerse a hacerlo sobre cómo Nelsinho ha conseguido tan lamentables cifras a su paso por la F1, engalanado como está con un estimable curriculum en GP2 y fórmulas inferiores. Sí, bueno, a lo mejor lo uno y lo otro están relacionados, e investigar cómo el hijo de Nelson Piquet, incapaz de responder adecuadamente a una orden que le apremie a mejorar, es capaz de dar respuesta solvente a una tan idiota como: ¡tírate al muro!

Bien, demos por supuesto que el chaval es sensiblemente mejor respondiendo a órdenes imbéciles que a órdenes lógicas… Queda Charly, que saca el Safety Car cuando se le pone en los cogieron, pero entonces la cosa se lía hasta niveles alucinantes, porque ante una variable como la inevitable incertidumbre que supone que Charly saque el SC o no lo haga, la orden de Briatore (contando con que la dio realmente) sonaría a suicidio de medio equipo, a las bravas y de manera pelín grotesca, si me lo admitís.

Permitidme por tanto que hile un poco más fino, porque entre unas cosas y otras, e intentando dar cumplida respuesta a las pocas pruebas existentes, sospecho que lo que ocurrió fue lo siguiente: Flavio, harto del comportamiento de su segundo piloto se cagó en sus muertos por radio, provocando el accidente.

Procacidades aparte, sigue habiendo algo que no encaja: los principales protagonistas dicen que ocurrió lo que ocurrió y vimos, y sólo las sospechas aireadas por un periódico han levantado la polvareda en que se ha metido a redentora la misma FIA que ha preferido mirar de soslayo la escalada de Kimi en Spa, o que tiró de las orejas a Lewis por la mentirijillas de Australia, o que se ha llamado andanas en cosas menos importantes, como que mi Felipe dejara pasar a Raikkonen en Interlagos 2007, que este último se dejara superar por el primero en China 2008, o que las últimas parejas de Lewis Hamilton hayan sucumbido a males incomprensibles… No sé, son sencillos ejemplos que me parecen mucho más relevantes de cara a abrir una investigación, que ponerse a mirar con lupa si un tipo con el historial de Nelson se la metía en Singapur de la misma manera que Kimi, o si lo hacía porque un domador de hienas al otro lado de la radio le decía: ¡Pero que malo eres, capullo, para correr así, mejor te sales! Que todo podría ser.

PD: Para Cata y Concha. Sin una letra más grande que otra, que conste.

domingo, 30 de agosto de 2009

Chistes gruesos [Bélgica]


Hoy la cosa está sumamente sencilla. Le dices a cualquiera que durante cuarenta y tres vueltas y media, un puñetero Force India le iba a estar enseñando los dientes y metiendo caña a un Ferrari, y no te cree. Es más, le dices que ambos se están jugando la cabeza de la carrera, y te llaman loco. Por suerte, esta mañana he estado hablando con uno de esos grandes de los que aprendo, y a la pregunta de si ganaba el Nano he contestado que hoy lo hacía Kimi, que le veía reventón, cabreado con La Scuderia, hasta los huevos con el trato que le están dando. En cuanto al jodido Giancarlo, ambos hemos coincidido en que con un segundo o tercer puesto, el puntito épico estaba servido, y por supuesto, en lo contenta que iba a estar Mercedes-Benz, con McLaren en el culo del mundo, pero con Brawn dominando el campeonato, y con un Force India en la pole, nada más y nada menos que del santuario de Spa… También hemos estado de acuerdo en que Rubinho tiene papeletas para llevarse el mundial, y en que Webber se lo merece porque es el perfecto currela.

A lo que iba, que tengo testigo, vamos, y que para colmo dejé escrito en febrero o marzo pasado que Force India podía darnos una sorpresa, aunque no me la imaginaba del estilo de la de hoy, ni siquiera ayer me atrevía a soñar tanto, porque este mediodía se ha notado en el coche indio una enorme consistencia, tanta como para tratar de tú a tú al F60 de Raikkonen… Y mi testigo y yo, esta mañana, comentábamos lo curioso que resulta que los equipos con problemas vean amaneceres radiantes como cintas atrapamoscas en pos de un inacuto comprador aquí, o de un sabroso patrocinador allá. Ocurrió a principios de temporada con unos Brawn impolutos hasta que picó Brandson y les dio alas. Ahora que se ha ido el mediático jefe de Virgin con su estela a cuestas, el equipo británico se acomoda en un lugar menos galáctico, pero mantiene el tipo y ha encontrado con quién decorar sus vehículos… BMW, Toyota y Force India tienen problemas económicos, de viabilidad o de sencillo futuro, pero no importa, han ganado una buena cuota de pantalla en el mítico Spa, contra todo pronóstico, y mi colega y yo sospechamos que veremos pronto cómo se van resolviendo sus cuitas…

No me extiendo, tengo testigo y eso me vale, porque ha sido él quien ha resuelto el enigma al advertirme de que el proveedor de gomas podía tener la llave. Y es que andaba yo, cabezón, muy cabezón, sobre la posibilidad de aumentar las revoluciones del motor desde que el año pasado la imagen publicitaria de Brigestone volara en Silverstone como alma que lleva el diablo, sin contestación, vamos, y mirando a los neumáticos la cosa cobra mucho más sentido…

¡En fin! Me quedo con el reivindicativo Kimi, su victoria ha sido elegante y currada. Con Rubens, sobreviviendo de nuevo a uno de esos extraños efectos que sufre su coche en las salidas (cuando montaba en otros autos jamás le pasaba), arañando dos puntitos que pueden resultarle sumamente necesarios. Y cómo no, con la enésima cagada de Renault, que aunque esta vez tenga cierta explicación, no deja de poner de relieve que Fernando tiene que buscarse otra escudería si pretende revivir viejos laureles, porque el coche va, pero el equipo se empeña en que no vuele.

¡Huele raro, no? Mi amigo y yo así lo pensábamos a las 13:05 de esta misma tarde.

viernes, 28 de agosto de 2009

Primavera en Libia


He disfrutado siempre de rodearme de gente más grande que yo, y sé que lo sabes. Más que un estímulo supone una terapia gratificante que recomiendo a quien tenga dos dedos de frente, porque hacer lo contrario me ha parecido, y me sigue pareciendo, una estupidez, una pérdida de tiempo y un ejercicio de soberbia totalmente contraproducente.

A estas alturas ya sabes (deberías saberlo) que hoy voy a por ti, a decirte que tengo envidia de los 34 tacos que cumples y a tirarte de las orejas de la única manera que sé; y a recordarte, cómo no, y también, que te midas por el tiempo que te llevan los demás por delante, jamás por lo que parece que te sacan de ventaja, porque una cosa y otra dependen de cómo las mires. ¡Ya me entiendes!, no es lo mismo tener 50 y 34 que 150 y 134, o que 1.050 y 1.034, o que 10.050 y 10.034, o que 1.000.050 y 1.000.034… No caigas jamás en esa trampa.

La vida se mide en términos de experiencia, en cómo la miras, en cómo la observas, en cómo aprendes de ella, en que cómo la haces tuya… y te envidio tus pocas primaveras a pesar de que mi forma de mirar por el rabillo del ojo y de oler el aire te siguen sorprendiendo cada mañana cuando charlamos tras el paseo de Lolo. Eso se aprende, no te quepa duda. Cuando estás atento, se aprende a poco que la vida te brinde oportunidades, porque hay que tener la mirada atenta, y la tienes.

Me dejo de circunloquios y retórica. Hoy tocaba felicitarte porque has consumido otro año de los muchos que te quedan por delante, y aunque te llevo unas cuantas vueltas de ventaja sé que no te importa porque vamos en el mismo equipo y porque hay algo de todo esto que también es tuyo, y hoy quería reconocértelo, canalla, y decirte también que siento mi espalda segura teniéndote a mi lado, y que ya queda poco, apenas un par de meses para que nos recuerden como los que salvamos el culo de Darío, y que ya hemos vencido, que habrá más cafelitos en Callao o donde se tercie, que brindaremos por tus 34 y mis 50, y que no habrá quien nos quite lo que hemos bregado juntos.


PD: Pásale recado a Mavi de que te cuide, y adviértele de que si no lo hace, Aurelio en persona se encargará de recordarle que se atenga a las consecuencias ;)

jueves, 27 de agosto de 2009

Nuevo reparto


La irrupción de una McLaren desatada ha venido a dar la vuelta a la tortilla de la parrilla, pero mirándolo bien no ha sido para tanto. Un cambio aquí, uno allá, y todo parece lo mismo o similar. Red Bull ha flojeado en Valencia (demasiado para mi gusto), y Brawn, sin Virgin, parece haber renacido de sus cenizas con cambio de nombre propio. El resto se reduce a una Ferrari que es Kimi (¡a ver cuándo se enteran!), a Williams con un correoso Nico mostrando una y otra vez que merece algo más de espacio, y a Renault, que sobrevive a sus errores gracias a Fernando.

A lo que iba. Toyota ha desaparecido, y aunque BMW parece haber encontrado estímulo en la fecha de caducidad que la han puesto, pues ahí anda, aunque mejor que otras veces, no vamos a ser tan rácanos de negarlo. Sin embargo, al final sólo ha habido un pequeño cambio en el orden de los protagonistas, porque todo sigue igual, demasiado igual.

El equipo de Ross Brawn ha remontado el desierto padecido bajo el dominio de Red Bull y se ha mostrado capacitado para poner cara al KERS, batiendo de nuevo, y con sólo la aerodinámica, al demonio artilugio. Vienen ahora circuitos rápidos, duros, y es de prever que la inglesa vuelva por donde vino, si acaso compartiendo cartel con los austriacos, pero no lo veo de momento, y no es por ceguera, que a lo peor es que sí, sino porque los de Adrian Newey tenían que haber aprovechado la flojera de sus rivales y no lo han hecho, y en la vida estas cosas se pagan, y en la F1 aún más.

Pero vuelvo al principio, a McLaren, y descubriéndome. Lo han hecho bien, muy bien para ser exactos. Al estilo de lo que consiguió Ferrari allá por el G.P. de España, han entendido cómo convertir la debilidad en ventaja. Pena que entre unas cosas y otras el calendario ande tan consumidito como para impedir que el milagro se obre, por arte de magia. Han faltado meses o han sobrado idioteces, elegid lo que más os guste, a mí no me apetece, pero el caso es que la carga del 7º de caballería llega tarde, demasiado.

Sería sencillo volver a mentar los fantasmas familiares de Max y Bernie, pero ya no hace falta, son agria historia; la cosa está en el filo del alero para Fernando y su ornitorrinco; demasiado lejos para Kimi y ese coche que conmemora los sesenta años de historia que don Luca y su genética cardenalicia y militar se han encargado de pasarse por el forro; y ha quedado en los de la bebida energética con sus propios miedos y en los del ingeniero inteligente de Benetton que se las piró a la de Maranello, con los de Wocking de inevitables comparsas.

Lo dije ayer y lo repito hoy, y esta vez me apoyo en el magnífico análisis quirúrgico que ha hecho Charly Barazal en su weblog, porque a Jenson le queda resolver el asunto pendiente de sus propios temores, y sin embargo a Rubens sólo le queda admitir que tiene todo su pasado por delante y tirar para adelante jugándosela como se la ha jugado.

Agosto se nos muere entre las manos, pero lo que se avecina de aquí a principios de noviembre parece sugerente, demasiado como para perdérselo.

G.P. de Bélgica [Spa-Francorchamps]

miércoles, 26 de agosto de 2009

Iceman


Con vuestro permiso voy a largar un rato sobre el campeón del mundo de este año, porque sí, porque me apetece apostar fuerte, porque el año pasado casi lo consigo con mi Felipe, y porque éste el Dios de los locos tiene que pagarme su deuda. Sí, veo a Rubinho en lo más alto a final de la temporada porque lleva la marca de los caídos y porque se lo está trabajando con una sutileza endemoniada, de perro viejo, de lobo ancestral que está de vuelta de todo.

Brawn GP ha sido esta temporada la gran beneficiada del desconcierto. Bien, el rédito conseguido por sus pilotos mientras los otros equipos buscaban el norte, parecía beneficiar exclusivamente a Jenson Button, pero he aquí que la hormiguita brasileña ha sabido subvertir el orden establecido, convirtiendo en alcanzable un reto que para los demás parece inasequible. Barrichello, el escudero enorme y sempiterno del Kaiser, por obra, gracia y misericordia de Jean Todt, ha descubierto el sendero de la gloria clavando a su compañero del mástil de la incomprensión mecánica, porque él y sólo él conoce el Brawn GP001, y si falla algo, sólo él, repito, sabe cómo compensarlo.

No hay fortuna en lo que ha hecho. Con un comienzo de sesión como para mandar directamente a la basura, incomprendido, solo, loco, ha sabido tirar por la tangente después de avisar a su escudería. Su compañero tiene carencias pero ha tenido la suerte de cara. Él, sin embargo, con todo en contra, ha sabido buscarse un hueco a base de codazos, y es que a estas alturas del campeonato, 18 puntos son nada, y esa es la distancia que separa al denominado eterno segundón del que sigue siendo el líder por obra y gracia de su calidad (incuestionable), de la FIA, sus tejemanejes, y por algo de buen fario, para qué vamos a negarlo.

Me gusta Jenson. Aquí mismo he discutido largo y tendido sobre sus virtudes, sobre cómo ha tenido poca suerte en sus elecciones tras un 2004 en el que se le cruzó Ferrari en formato imposible. Bien, ahí anduvieron Schumacher y Rubinho dando caña, no dejando ni una, ni para rebañar ni para sorber sopas, y el brasileño ha vuelto este año como compañero, como némesis, para rematar el golpe, porque al británico le falta lo que a Barrichello le sobra: amor por el coche, por la tuerca, por la puesta a punto…

Le llamaron para eso, precisamente. Le rescataron de la jubilación anticipada para que se encargara de convertir en un Stradivarius una masa inerte, y lo hizo, y lo hizo estupendamente, tanto que Button supo recolectar en las primeras carreras el saldo del que aún malvive. Pero Rubens se lo está recortando poco a poco, como hacen los grandes, desde atrás, una a una, rascando, mermando, logrando un poquito cada vez, sin precipitaciones.

Voy de gallo y lamento daros el susto tan pronto, pero Rubens Barrichello se cobra el montón de deudas que le deben este mismo año, y si no, al tiempo. Y es que si Fernando no lo consigue (para él está demasiado caro), o mi Felipe u otro brasileño, y ahí anda Rubinho, trabajándoselo, haciendo de hombre de hielo, gélido, pero a la vez suficientemente tibio.

martes, 25 de agosto de 2009

Badoer affaire


La situación que ha originado Ferrari en el último mes sólo puede ser descrita como esperpéntica, y el colofón que nos ha dispensado el pasado domingo, como grotesco.

Que una escudería que hace gala de ser parte indiscutible de la historia de la F1 se haya marcado un sainete propio de un equipo novato no deja de tener su aquél, pero tampoco deja de ser tremendamente ridículo. Recurrir a Michael Schumacher para ocultar las miserias de una pésima visión de las cosas, y de unos resultados que están lejos de lo que se podía esperar de una Scuderia que a duras penas sobrevive a su penuria a base de reclamar la mayor cuota de tradición del paddock, o ganar share con bulos y chorradas, ha resultado muy triste, pero más aún lo ha sido hacer pasar a Luca Badoer por el bochorno que aguantó en Valencia.

No era el tipo adecuado, y salvo en Maranello, en el resto del mundo se sabía, lo sabíamos, aunque para el caso que nos han hecho, lo mismo habría dado que se hubiese montado en el F60 de mi Felipe el mismísimo Stefano Domenicalli, o don Luca Cordero di Montezemolo, si se llega a terciar. Kimi importaba un pimiento, lo mismo que los resultados de cara al mundial de constructores, no así la soberbia que ha alentado a Ferrari a hacer el idiota y reírse de los aficionados y tifosi porque sí, por la puñetera cara.

Culpables se me ocurren unos cuantos. Los de la fotografía de más arriba, por ejemplo, y también los que no salen pero han contribuido a deslegitimar la labor de los pilotos suplentes, mermándoles la posibilidad de hacer kilómetros en mitad de la temporada. Y manda huevos que esto último se haya planteado como una modalidad de reducción imprescindible del gasto, cuando por lo que habría cobrado Michael por pasear su reverendo culo en el G.P. de Europa, Marc y Luca habrían podido hacer unos buenos y necesarios largos, ejerciendo de lo que son: probadores y suplentes de un equipo señero como el que fundó el viejo Enzo hace la leche de años, y preparándose convenientemente para lo que viene escrito en sus respectivos contratos: suplir a un piloto oficial cuando éste no pueda desempeñar su labor.

Mal anda la cosa cuando un tipo como Luca Badoer no ha probado el coche desde marzo pasado, y peor cuando se delata ahora que su escudería no ha hecho el mínimo esfuerzo por rentabilizar su trabajo, fogueándolo en otras categorías u obligándole a que pique aquí y allá con tal de que cuando se le necesite esté dónde y como debe estar. Y peor todavía, si me lo permitís, cuando el equipo al que sirve mira para otro lado y dice que le va a dar otra oportunidad.

Serán los tiempos que corren, o cualquier otra bobada, pero a mí me desquicia ver cómo se desperdician las aptitudes de la gente. Badoer no me parecía el piloto idóneo, llevaba sin correr en carrera 10 años, y lo del domingo me pareció una salvajada y una falta de respeto para con él, pero así las cosas, Ferrari lo vuelve a montar en Spa por no apearse de la burra y porque Kimi y el mundial de este año ya no interesan, que si no ¿de qué?

¡Ah, y porque el Kaiser sigue viendo posibilidades en él! Que no se nos olvide, por favor.

domingo, 23 de agosto de 2009

Hay días que tampoco… [Europa]


Valencia 2.0 me ha gustado, lo he pasado bien, me ha emocionado y me ha interesado. Bien, vale, es un circuito artificial, pero a éste voy a defenderlo, porque le quitas las vallas y los muros, y se convierte en un Hungaroring más largo. ¿Difícil adelantar? ¿Cuántos circuitos del actual mundial permiten adelantamientos? Independientemente de que la cosa de los dobles difusores y la termodinámica ha dado al traste con las posibilidades de espectáculo que nos vendieron a comienzo de temporada (no nos engañemos), este año es tan difícil adelantar como el anterior, eso sí, con coches que parecen cosechadoras y no aviones. Vamos, una mera cuestión de estética.

Dicho esto, el Nano ha estado sobre el asfalto y se ha notado. Salida buena y buen comportamiento en pista, con un 6º puesto bien trabajado, lo que daba de sí una calificación para tirar a la basura, porque otra vez (¡ya van…!) Renault volvía a meter la pata en el momento más inoportuno, impidiendo a Fernando haber besado cajón, que lo habría hecho si hubiera podido salir unos puestos antes del 8º. ¡En fin!

En términos generales, Valencia ha significado el retorno a la realidad de los que aún confiaban en el KERS y sus posibilidades, porque un Brawn sin apoyo cinético ha dado varilla a tres coches con el bendito aparato puesto, en un circuito que a priori se mostraba adecuado para el cachivache. El cuarto, el de Badoer, andaba intentando hacer poco el ridículo y la verdad es que no ha inquietado a nadie.

BMW ha sacado la cabeza, Red Bull la ha cedido y de mala manera. Toyota no ha brillado, pero sí lo ha hecho Williams con un Rosberg que cada día me gusta más… McLaren ha encontrado el camino, y aunque los resultados al final no han acompañado —la versión oficial comenta que fue culpa de la improvisación, pero todo hace presuponer que Lewis gastó más gasolina de la prevista, pillando al equipo en calzoncillos en una entrada a boxes algo precipitada que costó la victoria— la verdad es que los de Wocking han ganado muchos enteros. Y Ferrari haciendo el ridículo, y salvando los muebles con el defenestrado pero reivindicativo Kimi, quien al final se subía al podio.

Detrás, Jaime cubriendo con creces las expectativas (dos carreras terminadas de dos oportunidades), sin agua que llevarse al estómago pero lamiéndole los pantalones a Grosjean, a un mundo de su compañero Alonso, con idéntico coche (el asturiano tiene algo, no se puede negar).

Terminada la crónica, toca hablar de Rubens Barrichello, de cómo se la sigue jugando en los reglajes a su colega Button, de cómo lo ha ido relegando, de cómo se supera, de cómo aprende, y de cómo ha rematado. ¡Jodido Rubinho! Ya está cerca de la cabeza del campeonato, y esta vez va en serio, porque lo del circuito VSC sólo está a mano de gente con temple, y el brasileño parece atesorarlo a pesar de los años que acumula.

Grandioso el homenaje final de sus compañeros y de todo el pit-lane, y el que ha brindado él a un Felipe que lo estaba viendo de lejos. ¡Bonito, qué porras. La F1 también es esto!

Y nada más, que a la vuelta de la esquina ya está Spa, y hay que prepararse para el retorno del ornitorrinco, porque ahora más que nunca, el mundial está abierto, aunque el Nano lo tenga demasiado crudo (soy optimista, pero no bobo).

sábado, 22 de agosto de 2009

El prolateriado


La verdad de nuestro deporte esconde otra más gruesa, la oscura verdad del capitalismo más crudo: hombres que pertenecen a otros hombres, por salario o por lo que sea. Acaban de largar a Bourdais por la puerta chica, y a Piquet, cuando ya suenan Heikki y Jarno como próximos candidatos al paro, y de aquí a que termine la temporada seguro que se baraja alguno más.

Mi abuelo díría «pobre del pobre», y aunque los emolumentos que reciben los pilotos por su trabajo no dejan de ser sumas que escandalizan, astronómicas, también es cierto que en el interior del negocio donde desarrollan su actividad, las cantidades parecen justas e incluso bajas para los números totales que se manejan. Por ello me ha dado hoy por reflexionar sobre lo esquivo que resulta todo, sobre cómo las apariencias no sólo engañan en la F1 sino que distorsionan la realidad hasta el punto de que hay quien ve en los hombres que conducen las máquinas una especie de niños malcriados que se quejan (cuando lo hacen) sin razón.

Ocurre en otros ámbitos competitivos y por ello se podría afirmar que es un mal exclusivamente deportivo, el mal deportivo por antonomasia, si se me permite la grandilocuencia, lo que no quita un ápice de mordiente sobre el aspecto social de la cosa, y es que los pilotos forman parte del proletariado que se mueve alrededor del paddock y la parrilla. Son los currantes, los que dan el callo y los que pierden, ganan o mantienen, el puesto de trabajo más caro (en el estricto sentido de la palabra) del Circo.

Así el invento, echo en falta en los análisis con que nos deleitan algunos medios, cuando hablan de despidos, que se hable también del punto de vista empresarial para que entendiéramos que a veces ocurre que hay sueldos o expectativas que no compensan a unos o a otros, y que ése suele ser uno de los aspectos con más peso a la hora de apear a un piloto de un equipo, o de que éste se vaya a otro. Bourdais había dejado de interesar económicamente. Piquet parece que no justificaba el gasto. A Kovalainen le ha llegado la hora sospecho que por lo mismo, y cuando digo lo mismo me estoy refiriendo también a aquello que hizo que le renovaran el año pasado de manera tan rápida como extraña: puro interés. Y en el caso de Trulli parece que lo único que hay es un desencuentro económico… Tela, la maldita tela, lo que vengo diciendo.

En este escenario, la calidad es importante en tanto en cuanto justifica la tela que se paga. ¿Eres bueno? Te pueden pagar mucho si te lo curras. ¿Eres malo? ¡Más te convendría ser bueno! ¿Eres bueno y te echan? Hay alguien mejor cerca, o más barato, o sencillamente trae más dinero bajo el brazo. ¿Eres malo y te echan? Pues como en todos los sitios. ¿Eres malo y te quedas? Bueno, lo de Ralf fue realmente extraño.

No me enrollo más. La calidad, las estadísticas, los logros, por sí solos, no lo explican todo, lamentablemente, y convendría tenerlo algo más en cuenta si se quiere entender de qué demonios va realmente esta historia.

viernes, 21 de agosto de 2009

Valencia Street Circuit


Puede ser porque el mar Mediterráneo se metía hasta casi el asfalto, o porque había barcos alrededor, o porque la luz parecía mágica, pero el caso es que la primera edición del G.P. de Europa me gustó. A que me resultara tan grato sin duda ayudó que Nakajima se llevara a Fernando por delante al poco de haber salido. La cosa puede parecer una soberana chorrada, pero sin estar preguntándome dónde andaba el Nano, si apuraba, si se retrasaba, si le pasaba algo (como hago siempre), disfruté de aquella, y disfruto más de las carreras en las que alonso ha cedido la rodilla (por suerte muy pocas), y aunque suene a contradicción no lo es en absoluto porque pone de relieve hasta qué punto me interesa nuestro compatriota, que con su sola presencia ciega todo lo demás.

Pero hoy no quería hablar del asturiano, sino de ese circuito artificial que surge como un mastodonte donde no debía. Y digo que no debía porque soy reacio a los inventos y bastante afín a los circuitos tradicionales, a esos que están alejados de las hordas del turismo, de las estadíticas que miden las cosas en cuanto a éxito o fracaso de audiencia y participación, a los de siempre, a los que encandilan a los aficionados porque transpiran historia…

El caso es que la segunda edición del G.P. de Europa ha abierto sus puertas esta mañana, hoy mismo, y atisbando algunas imágenes he vuelto a sentir ese puntito aldeano e idiota que me hace sentir orgulloso de que España tenga dos Grandes Premios en el calendario del Mundial, a pesar de que anden por medio los tejemanejes de Ecclestone y las ínfulas y cegueras de los políticos de turno.

Como tampoco hay mucho de qué hablar, me he dicho esta tarde que había que hablar del mamotreto de hormigón, cemento y asfalto, que serpentea por el interior de una ciudad que recuerdo anodina y tristona cuando la ribera del Turia era un cauce prácticamente seco y arruinado. Hace mucho que no me paso por Valencia y tengo ganas de volver. La nueva imagen de la ciudad me recuerda a Bilbao, y me anima a pensar en cómo ambas han renacido de sus cenizas a golpe de talonario y excelencia arquitectónica, y pienso como he pensado tantas veces, que a lo peor Bernie y sus secuaces llevan razón en esto de acercarnos a los nuevos tiempos por caminos tan ásperos. ¿Quién sabe si al final no habrán acertado?

De momento sigo en mis trece: donde esté un circuito de los de solera y raigambre, que se quiten los experimentos, pero Valencia me gusta, como me gustan algunas cosas nuevas que airean mi apolillado repertorio de querencias.

G.P. de Europa [Valencia]


Nueva cita de la F1 con España con motivo de la segunda edición del G.P. de Europa —Valencia firmó un contrato de de siete años para organizar la carrera en un trazado urbano en la zona del puerto de la Copa del América. El GP de Europa 2008 se disputó a 57 vueltas—. En sintonía con los gustos de Bernie Ecclestone por los trazados urbanos y los diseños de Hermann Tilke, el G.P. de Europa discurre por las calles valencianas entre la Ciudad de las Artes y las Ciencias, y el Puerto de la Copa del América, con 25 curvas, y rectas de enlace entre ellas para todos los gustos. Eso sí, a diferencia de Montecarlo, los 14 metros de ancho de la pista y las abundantes escapatorias aumentan los niveles de seguridad de los pilotos y ofrecen una mayor cuota de espectáculo.

El Valencia Street Circuit (denominación oficial) acoge esta prueba desde 2008. El trazado se comenzó a construir un año antes, en octubre de 2007, y tiene una longitud de alrededor de 5.400 metros, que son recorridos por los monoplazas en unas velocidades que rondan los 201,3 Km/h de media, con puntas de 323,3, y mínimas de 95, lo que permite recorrerlo en algo más de minuto y medio (aproximadamente). De sus 25 curvas, 11 son a la izquierda y 14 a la derecha. Debido a sus peculiaridades, lo normal es utilizar una estrategia a dos paradas, aunque también permite elegir una con parada única. El consumo de combustible es de 2,5 kilos por vuelta.

El Circuito Urbano de Valencia es un trazado muy difícil para adelantar. No tiene una anchura amplia (aunque sí mayor que la de Mónaco) y las características del circuito no son las más propicias para rebasar con facilidad al coche de delante. Si tuviéramos que elegir un punto donde hacerlo, tal vez el más fácil sería el final de recta antes de la curva 12. Los coches vienen a mucha velocidad, a más de 315 Km/h, y tienen que reducir hasta segunda marcha a unos 75. Esa fuerte desaceleración puede ser aprovechada para adelantar, aunque nunca será una maniobra fácil.

El circuito discurre por la zona del Grao, rodea la dársena interior del puerto de la ciudad y a través de la nueva reordenación urbana del barrio de Nazaret, entre las vías del ferrocarril, el antiguo cauce del Turia y el puerto. Los garajes y la recta de meta se encuentran en el tinglado número 4 del puerto, y continúa rodeando la dársena en el sentido de las agujas del reloj, por el vial perimetral hasta llegar a la Grúa Cabria donde se acerca al cantil del puerto. A continuación, atraviesa el paseo del Foredeck lleno de palmeras para pasar a la explanada previa a la Marina Norte, allí con una sucesión de curvas lentas se acerca perpendicularmente al canal de acceso a la dársena para cruzarlo a través de un puente giratorio. Una vez por la Marina Sur, el trazado pasa cerca del muelle siguiendo la curva que éste describe, para adentrarse ligeramente en la ciudad por donde actualmente se encuentra el puente levadizo que separa la zona marítima de ocio, del puerto comercial propiamente dicho. Tras pasar junto a la lonja de pescadores, se aleja de la dársena por la puerta de Astilleros, enfilando directo hacia el puente del mismo nombre, pero antes de llegar gira a la derecha 90º para adentrarse en la nueva zona urbana del Grao. Aquí, el circuito bordea el antiguo cauce del río Turia hasta llegar a la vía del ferrocarril, a través de una curva en horquilla que pasa junto al cementerio del Grao y se dirige hacia el norte en busca de la prolongación de la avenida de Francia. Al llegar a ella discurre por su calzada derecha, cruza la glorieta y transita por un juego de curvas en S que sortea algunos edificios todavía en uso. Finalmente, atraviesa la avenida Ingeniero Manuel Soto y con un giro a izquierdas entra de nuevo en la recta de salida, ya dentro del puerto y cerca de la dársena.

Como peculiaridades, cabe comentar que el G.P. de Europa dispone de un tramo inédito en todo el Mundial: el puente giratorio que une la Nueva Marina y la Marina Sur y que supone el único punto de todo el campeonato en el que los pilotos conducen por encima del mar; y que el paso por la zona de garajes es muy corto, pues se completa en unos 20 segundos más el tiempo que tarde el equipo en cambiar neumáticos y cargar combustible, y la aceleración y deceleración correspondiente.

Neumaticos
El desgaste de los neumáticos es medio. Sin embargo hay que destacar que al ser un circuito que se utiliza una vez al año y que es reciente, hay muy poca goma en el trazado, con lo cual no hay demasiado agarre y el asfalto resulta deslizante. Bridgestone ha traído para esta edición de 2009 los blandos y superblandos de su gama.

Frenos
Los frenos no sufren demasiado a pesar de que hay 8 puntos de fuerte frenada, y su desgaste es medio. Aún así, han de estar bien refrigerados por las características del circuito, en el que se suceden las curvas y rectas, y por el periodo estival en el que se disputa la prueba.

Aerodinamica
Exige un nivel de carga aerodinámica alto sin que llegue a ser el utilizado en Mónaco, pues se necesita un coche muy equilibrado para sortear bien la variedad de curvas y rectas y salir correctamente de las primeras.

Suspensión
Conseguir un buen agarre mediante una suspensión bien equilibrada es una prioridad en Valencia. Para ello se endurecen las suspensiones y se acostumbra a bajar el chasis para generar más carga aerodinámica.

Motor y caja de cambios
El motor no sufre demasiado. No es de los circuitos en los que más se mantiene el acelerador a máximo rendimiento: en Valencia el 59% de la vuelta se acelera a fondo. Sin embargo hay mucho cambio entre rectas, curvas, chicanes, con lo que se requiere potencia para salir rápido de las curvas lentas.

En cuanto a la caja de cambios, Valencia es un circuito dinámico en el que se cambia mucho de marchas. Por ello hay que refrigerar bien los cambios, dado que es uno de los circuitos en los que más se cambia de marcha —por vuelta se hacen unos 74 cambios, marca sólo superada por Singapur—.

Breve historia
Felipe Massa ganó el primer G.P. de Europa de forma controvertida, ya que los comisarios fueron muy estrictos. Fue una sorpresa que la estrella de Ferrari escapara sin penalización por salir de boxes cortando el camino de Adrian Sutil.

Por suerte para las opciones al título de Massa, la investigación posterior terminó con una multa para el brasileño, que dominó la prueba. Lewis Hamilton acabó segundo, pero no pudo llegar a meter mucha presión a su rival. Robert Kubica terminó tercero en una prueba que acabó también siendo una procesión, a pesar de las esperanzas de que el nuevo circuito ofreciera opciones para adelantar.

Palmarés:
Ganador 2008: F. Massa, Ferrari

G.P. de Europa [Datos de interés]
Vueltas: 57
Longitud: 5.419 metros
Distancia total: 308,883 kms.

Miscelánea
Tiempo estimado por vuelta: 1:37.000
Penalización: 3.3 décimas por cada 10 Kg. Extra de gasolina.
Velocidad máxima estimada: 323,3 km/h
Velocidad mínima estimada: 95,2 km/h
Velocidad media estimada: 201,3 Km/h
Número de curvas: 25
Curvas a izquierda: 11
Curvas a derecha: 14
Pole 2008: 1:38:989 (F. Massa, Ferrari)
Vuelta rápida 2008: 1:38,708 (F. Massa, Ferrari, 2008)

jueves, 20 de agosto de 2009

Noli nuntium necare


La fotografía que decora esta entrada es antigua, pero no importa demasiado, porque retrata el encuentro entre los dos únicos campeones del mundo que correrán en Valencia habiendo saboreado las hieles de la derrota, lo que les convierte en un enigma indescifrable una vez hayan subido a sus respectivos coches.

La cosa no me parece carente de importancia —obviamente, de habérmelo parecido, no me habría molestado en dedicarles unas líneas—, ya que dos tipos heridos en su amor propio o en su alma son siempre un peligro, y si hablamos de lo nuestro, aún más, porque la motivación es un acicate indiscutible en todo deportista de élite, y si hay alicientes, circunstancias, ya te digos, como los hay ahora mismo, se convierte en un factor añadido de valor incalculable.

Kimi tiene que estar que arde con su escudería después del asunto que ha tenido a Michael Schumacher como fiel de una balanza que jamás lo ha tenido en cuenta, y que ha derivado en una suerte de tomadura de pelo mayúscula con la incorporación de Luca Badoer como cubre espaldas. Y Fernando tiene que estar que no está, recordando los ojos que le miraron y mimaron tantas veces cuando era niño y no tan niño. Uno y otro tienen una cuenta pendiente con la vida que pueden cobrar este próximo fin de semana. Uno y otro disponen de un milímetro cúbico de suerte que saben no deben dejar pasar. Uno y otro entienden que pueden ajustar cuentas a su manera. Uno y otro carecen de aspiraciones netas aunque sueñan con poder devorar el mundo. Uno y otro han peleado juntos pero en diferentes trincheras. Uno y otro han vencido, han derrotado, han perdido, han mordido el polvo en distintos campos de batalla que al final iban a resultar el mismo. Uno y otro son rivales. Uno conoce al otro, y el otro sabe del uno. Uno y otro se respetan más allá de los abrazos y los aplausos, porque han experimentado que cuando se ven por los retrovisores sólo vale apretar las mandíbulas y sujetar fuerte el cuchillo que se lleva entre los dientes…

¿Y por qué sólo hablo de ellos y no menciono al tercero, a Lewis Hamilton? Porque el vigente campeón del mundo no sabe lo amarga que resulta la vida cuando se tuerce, y por ello carece de la perspectiva que permite a los caídos acometer el futuro como si se tratara del último día a vivir sobre la tierra. Por eso mismo lo desestimo hoy jueves, ya que la batalla que comienza el sábado al mediodía y culminará el domingo, se me antoja va a ser entre titanes, y por ello estaré atento a lo que hagan Iceman en su Ferrari y el Nano en su ornitorrinco. Para mí no hay más.

¿Y el título? Por si me equivoco.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Cincuenta años y un día


Ayer por la mañana, tras mirarme en el espejo y observar con auténtica sorpresa que no me había convertido en Gregor Samsa, que mis pies y manos estaban en su sitio y que seguía midiendo lo poquito que mido, me dio por pensar que si yo no había sufrido transformación alguna tal vez el mundo sí habría cambiado… para la tarde se me había pasado la euforia.

Este año al que vamos dando palo poquito a poco, está marcado por la cantidad de chascos que nos ha propinado: los dobles difusores, el reglamento falso, Brawn, Red Bull, la posibilidad de escisión, la aurora, el ocaso… Un poco como en la adolescencia a su término, hemos ido descubriendo día a día que todo el monte no es orégano y que nadie da duros a cuatro pesetas (¡qué viejo ha quedado esto!), y sobre todo lo frágiles que somos.

Así las cosas, Max ha comentado que nunca creyó los faroles de la FOTA porque sonaban a cuentos de hadas, y que a él, que le gustan los solazes fuertes, jamás le engañaron. Y Todt no admite del todo que se presenta a presidente de la FIA, pero amaga recordándonos que si Ferrari ha afirmado que en su posible elección se va a mostrar neutral, a él le sobran bemoles para hacer lo propio si al final se presenta… y es que sí, lo parece y se huele en el aire y no parece haber Michelle que lo impida.

Por otra parte, la de Maranello, con don Luca Cordero di Montezemolo a la cabeza, ha demostrado lo que le interesaba Le Mans, su épica y su estética, condenando al actual campeón de la prueba, Marc Gené, que ejerce de parche en la rossa, a seguir siéndolo mientras un Luca Badoer tan insulso como siempre, sustituye a mi Felipe por recomendación del Kaiser, y clama a los cuatro vientos que se tomará Valencia como un rodaje, así con dos cogieron, haciendo ostentación estridente del espíritu que asola a La Scuderia desde que dejó de serlo. ¿Y Kimi?

Para terminar el cuadro apocalíptico, la misma Federación Internacional del Automovilismo que ha pasado por alto tantos deslices a su parecer asumibles e inocuos, que clamó venganza contra Renault en Hungría, ha reculado por donde vino, y donde dijo digo ha dicho Diego por aquello de llenar la parrilla y dejar que Fernando salve la agonía que discurre al lado del Turia, a falta de un heptacampeón al que no le falle el cuello… y hasta el año que viene, que ya veremos, como decía aquél.

Lo dicho. Yo, ayer, era prácticamente el mismo que anteayer, cuando tenía 49 años; y el mismo que hoy, cuando calzo ya 50 y un día; y nuestro deporte sigue su rutina de los últimos años como si tampoco le afectara el paso del tiempo; y eso es lo malo, me lo parece, porque uno se hace viejo para algo, o sencillamente se muere. Y así vamos, repitiendo los ascos y los hartazgos sin que nadie se atreva a ser Alí Babá, el mítico Simbad, un poderoso sortilegio o un miserable encantador.

Esté donde esté, creo que me tomaré la molestia de volver dentro de cincuenta años y un día para ver cómo ha cambiado esto, si lo ha hecho como espero, y sobre todo si ha merecido la pena, porque ayer tarde, visionando un viejo video del Gran Premio de Gran Bretaña de 1950 junto a Cata, descubrí lo entrañable que resultaba una pareja paseando del brazo mientras los bólidos zumbaban a su lado…

¡Que sí, que salimos del hoyo!


PD: Luisa, quién te iba a decir que tu nieto iba a ser un héroe para tantos. Donde estés, permíteme un beso y el deseo de un feliz descanso.

sábado, 15 de agosto de 2009

Encajando piezas


La desaparición de BMW, la próxima temporada, está generando un importante número de apuestas, fundamentalmente en lo que concierne a los pilotos: Robert Kubica y Nick Heidfeld. Así las cosas, la mayor cantidad de comentarios tienen al polaco en el punto de mira y no creo que merezca la pena extenderse al respecto, aunque me asombra que haya llegado a comentarse que sustituiría a Fernando en Renault, una vez que éste, antes de partir para Ferrari, le convenza de que el coche que deja para 2010 tiene posibilidades.

¡Amén, como decía aquél! La cosa resulta incluso bonita, pero lamento decir que es aquí donde me surgen algunas dudas, porque si el ornitorrinco demuestra este final de campaña que está a la altura de las circunstancias y las aspiraciones del Nano (condición inexcusable en el supuesto mencionado), no veo por qué va a renunciar nuestro compatriota a lo que ha conseguido estos dos últimos años, y menos dejándole el sitio al de Cracobia… ¿Ferrari? Sí, estaría precioso que Alonso vistiera de rojo (a mí me encantaría), pero no dejaría de ser un paso arriesgado porque supondría abandonar un proyecto encarrilado por uno que de momento es un enigma. Y de todas maneras, desde esta perspectiva hay incluso más cosas que no encajan, porque el esfuerzo que está realizando Renault con su primer piloto como punta de lanza, sería competencia (en prestaciones) de Ferrari el año que viene… ¿Convencer a Kubica para que lo retome sería una buena idea? ¿Dejar un coche competitivo en manos de otro lo sería? Me temo que no.

No me extiendo. Cuando Fernando decidió abandonar Renault, en 2006, para atarse la soga en McLaren, el proyecto de Enstone pendía de un hilo que por fortuna no llegó a romperse. Es decir, que de haber contado Flavio con la confianza de la cúpula directiva de la marca francesa en aquel momento, y con algo más de presupuesto, es muy probable que las cosas pintaran hoy de otra manera para nuestro bicampeón. Ahora bien, hace relativamente poco, don Carlos Ghosn reiteraba que cuenta con Alonso para 2010 (saliendo al paso de las informaciones que lo situaban en la de Maranello), y a pesar de que también se rumoreaba que la escudería gala podía desaparecer, las palabras del máximo dirigente de la firma del rombo y el esfuerzo actual de Fernando, parecen coincidir en anunciar que queda Renault todavía para un rato.

¿Cuánto? Contestar a esto es demasiado difícil. Sin embargo, cabe recordar que los proyectos en F1 suelen estar planteados con vistas al medio y largo plazo, y que cuentan siempre con una fase preliminar donde se ponen a punto el coche y el equipo, y donde se abordan las aspiraciones de cara a que una vez conseguidas se puedan estirar los logros todo lo que se pueda. En este orden de cosas, resultaría bastante bobo hacer un esfuerzo que se va a quedar en nada, o tirarlo por cambiar de escudería, o incluso invitar a otro piloto a que disfrute de lo que se ha sembrado con el sudor de la frente, tragándose los mil y un sinsabores que acarrea trabajar duro.

Lo siento, pero de momento no lo veo de otra manera.

jueves, 13 de agosto de 2009

La extraña pareja


Hoy no va de cine, o sí, o… ¿A quién le importa cómo terminará esto? No voy a hablar de Jack Lemmon y Walter Matthau salvo para encauzar la entrada, porque vaya pareja que hacían en la película de la que he tomado el título: Jack (Óscar), de pura esquizofrenia doméstica no atinaba a vivir la vida, y Walter (Félix), de puro volver de todo resultaba un huevón como la copa de un pino, y eso que me pido su iconoclasta y zarrapastroso personaje, porque en la secuela rodada en 1998, la mismísima Sofia Loren se hacía tibia laguna por sus oxidados huesos. No, tampoco quería que se relacionara esto con Gonzalo Serrano y mi estimado Antonio Lobato, porque aunque su relación era extraña no daba para una reseña. No, repito para que no quepan dudas, hoy la cosa va de la extraña pareja que han hecho y hacen todavía BMW y Sauber, aunque la fotografía pregone otra cosa.

Y es que en las disoluciones y en las rupturas saltan las chispas, y en el cierre de BMW como escudería se ha puesto de relieve que Sauber no era lo que se sospechaba, porque de serlo, la alemana se habría echado a sus brazos sin pensárselo dos veces, ni una, y el caso es que la marca de Stuttgart le está cerrando el paso a su partenaire de toda la vida en eso de buscar cauce para que la herencia permanezca, y de forma bastante explícita.

No se llevaban bien desde un principio o había gato encerrado en el matrimonio. Una de dos, porque las dos alternativas a la vez no se compaginan, y ha quedado claro como el agua ahora que BMW ha tirado la toalla de cara a 2010. ¿Qué problema hay entonces? ¿Lo hay realmente? ¿Sauber y su capacidad de supervivencia son el problema?

Hay cosas que no encajan, permitidme, demasiadas cosas, para ser exactos. Si un equipo lleva dos nombres, lo lógico es que si uno de ellos declina, sea el otro el que se haga cargo de encarar el futuro, con todas las consecuencias. Pero he aquí que la primera traba que surge para que el mañana fluya con normalidad, viene por parte de quien fue compañero del hoy y del ayer. No cuadra, permitídmelo de nuevo. Sauber era la salida lógica, y no hay razón para desestimarla salvo que se tema que la misma sea en falso y lleve un riesgo desmedido, como ha ocurrido recientemente con Honda, y se sospeche que se podría hacer algo cuando se ha sentenciado que ya no se puede o se intuye que en el fondo lo que pasa es que no se debe.

Barrunto tormentas equinocciales, dimes y diretes barriobajeros, esgrima de cláusulas que tapan la boca o esposan manos… todo lo que sea con tal de evitar que la Sauber resultante de este equipo agónico y sin cabeza para 2010, pueda poner en evidencia lo mal que se han hecho las cosas estos últimos años cuando la BMW dominante desaparezca definitivamente del paraíso de los héroes, tal es así como ha pasado en el seno del otro grupo de élite desamparado y dejado a su suerte en el otoño pasado, que supo desafiar al señor Fukui y los dictados del consejo de administración de Honda cuando ésta decidió venderle la espalda, convirtiéndose en la escudería que hasta hoy ha dominado el cotarro.

Y es que serán alemanes, o tal vez sea porque lo son, pero de una forma u otra, a estos tipos del norte no parece gustarles dejar cabos sueltos que puedan restallar como látigos si surge una mínima oportunidad; y se ve, y se nota que Sauber podría serlo; y si los primeros dicen que se van, lo hacen con todo el equipo, con todo, quemando la hierba a su paso y haciendo alarde de un concepto deportivo como hay que entenderlo.

Me quedo con Walter y su personaje de «La extraña pareja», Félix bebía la vida y no impedía que nadie la bebiera. ¡Pobre Óscar!

miércoles, 12 de agosto de 2009

El eterno pasado


La historia, en general, me gusta, aunque admito que suelo atreverme con ella para ver las infinitas lecturas que ofrece según el intérprete de turno. Así como no es lo mismo leer sobre la conquista de América por mano española que inglesa, y aún menos por indígena, tampoco es lo mismo acercarse al balcón de la guerra fría desde el lado capitalista o del proletario, y es que la historia es siempre una ucronía cocinada al sabor del anfitrión de la casa que nos hospeda, sazonada para él, y si le apetece cruda, pues a aguantarse, lo mismo que si le gusta pasada.

La F1 no podía dejar de estar sujeta a este tipo de ligerezas que surgen aquí y allá según el narrador que las cuenta. No hay que irse muy lejos para ver con espanto cómo dibujaron los ingleses la epopeya del hijo de Anthony Hamilton en su primer año en McLaren, y recordar al cabo lo que nos jodió a los españoles tamaña interpretación de las cosas… A eso iba, a que la historia la escriben los que ganan o los que pueden, y no hay más. Y es aquí donde cabe reflexionar un poco sobre la tendencia que tenemos todos por refugiarnos en lo que creemos conocer, cuando es un espejismo, en aras de espantar los fantasmas presentes o venideros, para ahuyentarlos, en una palabra.

Me apasiona el presente, nado bien en él, y me atrae el futuro. Así las cosas, busco en el pasado hechos y sucedidos que me sirvan de referentes para entender lo que ocurre aquí y ahora, o para ayudar a aventurarme con pie chiquito en el mañana, sin importarme demasiado el caldo de cultivo donde maceraron. Por eso mismo soy receloso con lo que ha sucedido y no he visto, palpado, atrapado entre los dedos, y me sorprende el ahínco de algunos perseverantes en buscar ejemplos o comparaciones en el ayer que no sirven absolutamente de nada en un hoy que ha cambiado de encuadre, y si me apuráis, incluso de cámara.

Michael no viene a Valencia como piloto, y el hecho cierto es que el hombre que más títulos mundiales acumula bajo el brazo no va a estar para medirse con Lewis, Kimi y Fernando, como esperaban algunos; por ello, sacar conclusiones sobre lo que habría sucedido si lo imposible se hubiera podido concretar en la ciudad del Turia, resulta pelín grotesco, y lo digo con todos los respetos.

¿Habría ganado? ¿Lo habría hecho de calle? ¿Habría hecho el ridículo como mi Felipe en Singapur por culpa de un mecánico? ¿Se habría estampado como Kimi en el mismo circuito? ¿Se le habría roto el motor como a Massa en Hungría 2007, o se habría quedado sin gasolina como este año en Montmeló? ¿Lewis y él se habráin enzarzado en una pelea callejera en la primera curva, como Ayrton y Alain…? ¿Qué importa?

El pasado me gusta por lo reposado que resulta, por la información que se ha ido acumulando a su alrededor, por la seguridad aparente que destila. Parece un lugar seguro, templado, casi quieto; un vino embotellado que sólo cabe abrir para paladearlo sabiendo que encierra mentiras que se han hecho verdades a fuerza de ser repetidas, y si se puede, mejor no tocarlo, no sea que tras años de estar lejos de la luz, inerte y enajenado, nos muestre que se ha convertido en vinagre o que sabe a corcho.

Me quedo con el Michael que vi, con el que no me gustó demasiado a pesar de que le reconozco haber demostrado sobre la pista que era capaz de lo mejor y también de lo peor, con el tipo que voy descubriendo ahora (viéndole correr, no escuchándole), poco a poco, sin agobios ni empalagos. Y si me preguntan, me voy aún más lejos, a los inicios de todo esto, o antes, porque aquellas épocas no se parecen a ninguna, ni podrían hacerlo, porque están destiladas a través de los ojos de los cronistas que las vieron, pulidas por el tiempo, sin aristas, sin sobresaltos que nos recuerden que aquél pasado fue un presente tal vez amargo para los que lo vivieron o soportaron, como el nuestro, idéntico.

martes, 11 de agosto de 2009

Métete el deporte por donde te quepa…


Recuerdo un sketch de Faemino y Cansado en el que se veía al primero sujetándose un rectángulo de cartulina negra frente a los ojos (por aquello de preservar el anonimato y esas cosas), diciéndole a la cámara, covertida por arte de la televisión en su compinche de atraco, lo siguiente: ¡Métete la amistad por donde te quepa, pero devuélveme los treinta millones de pesetas…!

Puede que mi memoria no ande lo fina que acostumbra, pero la esencia del chiste venía a ser ésa, y si no lo es, disculpad, como de costumbre, pero de una u otra manera la entradilla de hoy resulta bastante adecuada para que se la apunten los miles de aficionados que creyendo que iban a asistir al retorno de El Kaiser, no lo van a ver ni en pintura.

Michael no tiene la culpa de lo sucedido, que conste, bastante ha hecho reconociendo que no se siente suficientemente preparado, la tienen los que han vendido el envoltorio sin caramelo, que dicho sea de paso, son los mismos que vienen vendiéndonos parecidas ilusiones, o aún más grandes, desde que nuestro bendito y amado deporte comenzó a irse al carajo, porque se está yendo y lo seguirá haciendo mientras no haya entre los que lo gobiernan quien se tome en serio lo de respetar un poco al aficionado.

Así pues, obrado el milagro de la resurrección del mito, ha llegado Paco con la rebaja y nos ha puesto a todos en nuestros respectivos sitios; y los peor parados, como siempre, han sido los periodistas que han tratado de recoger la noticia como si lo fuera, de manera honesta, y los atontados entre los que me incluyo (¡cómo no hacerlo!) que seguimos creyendo en todo esto así nos vapuleen una y otra vez.

Con todo, y por sacar algo, me apunto a que el día de mi cumpleaños surja algo bueno con que paliar el bochorno originado hoy mismo, no sé, algo así como que dejen que Fernando corra ante su público a cambio de una bonita y ejemplar cantidad por lo de Hungría, porque de otra forma, al VSC lo van a sentenciar a muerte sin haberlo comido ni bebido, por la vía rápida, por la única que parece gustarles a esta banda de ilusionistas miopes y del tres al cuarto que cuanto más dicen velar por el deporte, más lo entierran bajo capas y capas de porquería.

Sin embargo, y por aquello de que ser optimista no significa ser iluso, me pongo en lo peor y recomendaría a cualquiera que haya comprado una entrada para el G.P. de Europa estos últimos días, que cuando se tope con Bernie en Valencia emule a Faemino y le diga: ¡Métete el deporte y el espectáculo por donde te quepan, pero devuélvenos la pasta…!

Os leo


PD: Hoy va por ti, Mai ;)

lunes, 10 de agosto de 2009

The end


El asunto BMW me traía un poco loco porque cuando sucedió todo, lo de la renuncia, andaba yo metido en otras cosas. El caso es que he intentado ponerme al día y me está quedando una sensación bastante extraña, porque parece que se está enterrando antes de tiempo al equipo alemán, al actual, al que aún corre, y sinceramente pienso que todavía queda mucho pescado por vender como para borrarlo de todas las quinielas.

Deportivamente hablando, algo menos de media temporada por delante se me antoja mucho terreno por batir, y aunque es cierto que BMW ha sentenciado a muerte a su escudería de F1 sin haber logrado un título, también lo es que lo ha hecho con vistas a 2010, vamos, que todavía queda mucho 2009 por meternos entre pecho y espalda.

Por todo esto intuyo que la perspectiva de aproximación a la escudería blanquiazul ha cambiado radicalmente, pues ahora ya no cabe seguir arrastrándose por las pistas, sino que hay que atraer compradores porque hay que vender el equipo, y al mejor precio posible. En esta tesitura, los patrocinadores actuales también tendrán algo que decir, e imagino que no estarán por la labor de consentir debilidades que pongan en riesgo sus inversiones, que fueron pactadas y pasadas a limpio en los correspondientes contratos que ataban a ambas partes. ¿Y los nuevos, los que vestirán la piel del equipo heredero? Pues habrá que atraparlos sin dilación, y si en la venta de los hierros el justiprecio puede ir a la baja, en lo de la publicidad conviene tirar de buenas sensaciones y evitar en lo posible los malos tragos, porque siempre espantan.

Además, Kubica y Heidfeld tienen que colocarse, laboralmente hablando, y muy posiblemente Mario Theissen quiera abandonar el que ha sido su barco con mejor sabor de boca del que tiene en la actualidad, porque por muy cabeza cuadrada que sea o le intuyamos, todo esto ha tenido que dolerle, por no decir otra cosa…

A lo que iba. Queramos o no, la BMW-Sauber actual tiene poco o nada que ver con la que aspiraba a prolongarse uno o dos añitos más, o una década, en pos del añorado título. Ahora no tiene futuro por delante, pero tampoco bridas, ni proyectos sustitutivos con que entretenerse. Tocaría por tanto saldar las deudas morales que se han ido acumulando, ver hasta dónde se podría llegar si tal o cual tontería no hubiese interferido cambiando el rumbo natural de las cosas, demostrar lo que vale cada uno y el conjunto porque ya no hay nada a lo que atarse ni con quien quedar bien…

En cierto modo lo que estamos viviendo me recuerda a lo que hacía mi abuelo José para que mi primo Miguel Ángel obedeciera, y es que Miguel era testarudo, y duro, hasta el punto de que si le decían que comiese, él respondía no comiendo así lo mandaran a galeras, y lo mismo ocurría ante cualquier otra cosa… Pues bien, mi abuelillo el hojalatero comprendió pronto que lo de mi primo era estar abonado al no por el no, y supo doblegarlo con buenas mañas, de forma que si el crío se negaba a comer, llegaba el bueno de José y le decía: ¡di que sí, no comas! Y si había que ir a un sitio y Miguel no quería, volvía mi abuelo y le decía: ¡di que sí, no vayas!

Volviendo al asunto, y por terminar. A BMW la acaban de poner en un callejón sin salida, y por ello, y por lo dicho anteriormente, yo no la desdeñaría tan pronto, porque a lo mejor descubren ahora que sin un futuro prometedor al que agarrarse, corre auténtica sangre por sus venas, y lo demuestran de una puñetera vez luchando por este presente que se les va a ir de las manos carrera a carrera.

Hemos comentado hasta la saciedad que el problema del equipo de la hélice era su visión largoplacista, su excesivo celo en cumplir lo programado, su incapacidad para responder ante los imprevistos, fueran dulces o nefastos, y mira tú por dónde la casa madre acaba de poner a su escudería en el sitio adecuado, en el día a día que tanto echábamos de menos. No es por nada, pero a lo mejor disfrutamos…

domingo, 9 de agosto de 2009

Hilargi, o ¡anda, si habla!


Soy un tipo afortunado, comparto mi vida con una luna blanca y llena para mí solo, a la que veo todos los días, a cualquier hora, que me comprende me quiere y me mira cuando lo necesito, que baila conmigo cuando le bailo, que se deja coger o me rechaza porque me sabe compañero de juegos, y que cuando pregunto jamás me deja tirado.

Soy afortunado porque tengo vida más allá de esta vida que comparto con vosotros, porque tengo también amigos de los otros, porque tengo gente a la que darme y de la que recibir más allá de lo que recojo aquí, que podría ser bastante si no fuera porque estáis lejos…

Ayer mismo. Eran las 06:50 de la mañana, iba para el estudio, y un tipo que no me lee aqui pero con quien hablo mucho, Lucio, me abre su cafetería para mí solo y me ordena que me siente (no tengo redaños suficientes para desobedecerle). Un tipo recio, alto, cano y barbado como Lucio, repito, me manda sentarme mientras me pone el café matutino para charlar conmigo de Kimi, del Kaiser y su retorno, de Armstrong y del suyo, de nuestro agónico Athletic, y de por qué demonios no me adopta Fernando para que le llene de optimismo… Hoy mismo, a media tarde, una criatura preciosa de ojos brunos que apenas levanta dos años, me ha regalado un beso en la mejilla cuando le he dicho bajito: ¡Ey, potxolin. Muxutxu bat, mezedes. Oso polita zara! (¡Cariñín. Un beso, por favor. Eres preciosa!). Soy afortunado porque me siento vivo.

Total, que la cosa no pretendía ir de lo feliz que me siento. Muy al contrario, vacío de contenidos y sobrado de tonterías que me hacen sentir dichoso, le he preguntado a Hilargi de qué demonios escribíamos hoy, porque la F1 anda bastante floja, y me ha contestado que de alguno de esos múltiples nudos con los que enlazo con mis amigos, y me he acordado de Bruno y de Wallias, y de ése algo donde nos encontramos. Y es que comparto con ellos el miedo que levanta a su alrededor nuestro paso, cuando escribimos o cuando hablamos, porque cuando un escritor además dibuja o hace fotografías, es un artista completo, pero cuando un ilustrador o un fotógrafo se expresa con palabras, y lo hace medianamente bien, ¡ay madre mía!, entonces se convierte en un demonio y da yu-yu.

Baste deciros que como ilustrador acostumbro a pasearme por las aulas de primaria y secundaria para contar lo que hago y cómo lo hago, y que hace unos años, en Pamplona, en un colegio de religiosas, tras escuchar desenvolverme con lo críos que me tocaron en suerte, la monja que los gobernaba no tuvo mejor ocurrencia que decir en voz alta: ¡anda, si habla!

No soy mudo, que conste, pero no me lo tomé a mal, sencillamente me hizo gracia, desde luego mucha más que la vez en que una editorial de raigambre tuvo a bien ponerme un ojeador oculto para valorar si me expresaba bien o mal en público, ya que yo era el ilustrador de uno de sus libros y supongo que el hecho circunstancial bastaba para levantar dudas sobre mi capacidad verbalizadora y charlatana. Hábilmente, mi amigo Seve (¡Felicidades. Hoy es 9 de agosto, no me he olvidado!) me había hurtado la información de que había jurado, por evitar que el mismo juzgara a su reverenda madre si llego a saberlo, y el caso es que debí sacar notable, sobresaliente o matrícula, pues me felicitaron por lo bien que lo había hecho en el paraninfo del Instituto Miguel de Unamuno de Bilbao, aunque jamás me llamaron después para repetir lance, pues ya se me habían visto las orejas de lobo y comenzaba a dar miedo…

No os aburro, hay poetas y poetas completos, poetas y poetas guerreros, y Bruno, Wallias, alguno que me dejo en el tintero, y yo mismo, pertenecemos a este último grupo, así lo intuyo, al de los rebeldes, al de los que pueden impartir auténtica justicia poética. Y es que la justicia que otorga la vida en cada recodo es habitualmente mundana y a lo sumo divina, nada que ver con la que podemos dispensar nosotros: cruda, cruel, tierna o esotérica, con imágenes y con palabras… a dos manos.

Soy un tipo afortunado, comparto mi vida con Hilargi y tengo amigos.


PD: Hoy va por todos vosotros.

sábado, 8 de agosto de 2009

El domador de hienas


Cualquier excusa es buena para colgar una imagen de las que atrapa Pieter Hugo, porque las clava y porque son claras y duras como la vida misma, así como sugerentes y atávicas de narices (iba a decir otra cosa, pero Cata me tiene dosificada la vena bruta). Vamos, que le dices al fotógrafo sudafricano que se pase por el paddock, te retrata a Briatore con Nelsinho a los pantalones, y lo entiendes todo.

No hay más que hablar ni demasiado que decir, Flavio es un domador de hienas y apuesta por ellas lo justito y necesario porque vive de que sean buenas, las mejores, no más.

Llegados a este punto cabría soltar algun perorata sobre lo que deberían ser las cosas, sobre la falta o exceso de humanidad en la F1, sobre el darwinismo y otras zarandajas, pero es lo que hay y o lo tomas o lo dejas, porque sólo hay veinte puestos y si alguien se ablanda será sustituido de inmediato. Lo saben todos los integrantes de la parrilla.

Bien, vale, Nelsinho se ha encontrado desprotegido y más solo que la una en Renault, pero démosle la vuelta a la tortilla, pongamos por caso que Fernando aterriza en la escudería de Enstone ocupando puesto de segundón, en precario, supeditado a morderle el culo al primer espada… No os aburro. El Nano es hiena grande y no desperdicia oportunidades. Saca de donde no hay, aprieta en cuanto tiene ocasión, y remata aunque conduzca un Minardi o un McLaren capado… Ésa es la diferencia, la gran diferencia.

Es lo que hay y es lo que hay, no le demos más vueltas, porque Flavio es sólo el domador, el que elige las hienas y las cuida, y las mima si hace al caso, pero las que tienen que demostrar que merecen el esfuerzo son las bestias, ni más ni menos, y aquí es donde el hijo del auténtico Nelson la ha pifiado, porque padre e hijo tuvieron comienzos difíciles, pero el primero supo sobreponerse y logró tres coronas a base de rendir territorios, de acojonar compañeros, de ponerse el mundo por montera cuando le vinieron mal dadas, y es que dicen que empezó con Bernie como patrón, en un circuito que no conocía… Pero llegó, y lo hizo a pesar de su curriculum (algo menos brillante que el de su vástago, sea dicho de paso).

No me enrollo. Flavio puede ser lo que sea. Me seguirá gustando por mediterráneo y por Neanderthal. Aunque jamás haría negocios con un tipo como él, a la hora de aprender prefiero a la gente exigente y sin miramientos a los maestros dulces que son incapaces de sacar todo lo que llevas dentro. ¿Un hijo de puta? Sí, pero un individuo que te plantea un reto difícil de superar es siempre mejor que uno que te regala la alfombra cuando de lo que se trata es de que seas el mejor en lo tuyo.

El viejo Enzo también era domador de hienas, y si vio lo que vio en Gilles fue porque el canadiense era de las buenas, si no, ¡de qué!, y es que incluso para ser aprendiz hay que aspirar a dominar y defender el terreno que pisas.

¿Y que me decís de Jaime? Ya ha mordido a Buemi. A mi me parece buena señal, no sé a vosotros…

viernes, 7 de agosto de 2009

Keke y los pertos


La modernidad, que dicen, va haciéndonos pagar su peaje sin que apenas nos demos cuenta. En cierto modo es inevitable porque nos llevan arrullando la oreja con lo inútiles que somos desde casi la cuna. Incluso mi generación, que bregó sin guías durante un buen trecho, ha sucumbido a la necesidad de depender del ex-perto de turno, esa figura aparentemente amable que piensa por ti, que te dice cómo tienes que hacerlo todo, que te asegura la dirección correcta siempre, y que si algo falla te recordará que eras y eres el único responsable.

¡Jodida modernidad! Si no fuera porque existen tantos ex-pertos a mano, estaríamos más perdidos que un pulpo en un garaje, y así pasa lo que pasa, que cuando los gurús se contradicen, cambian de baraja o demuestran su soberbia e incompetencia, nos vemos algo huérfanos hasta que recobramos de nuevo la confianza en el correcto funcionamiento de las cosas.

La F1 no podía quedar ajena a esta dinámica. Si para sacar adelante a un hijo ya no basta con hacer lo que hacían nuestras abuelas, sino que hay que ponerse en manos de un especialista infantil del tipo que sea, quien a su vez, si surgen contratiempos, no dudará en recomendarte a la súper nani adecuada, en nuestro mundillo ya no valen las sensaciones ni las viejas recetas para disfrutar de una carrera o de varias, pues se hace imprescindible disponer de alguien que te explique la auténtica esencia de las cosas, aunque no quieras.

Mal vamos. A mí me lo parece, vamos, que vamos muy mal si hacen falta intérpretes para entender correctamente los mismos asuntillos que descubrí yo, y tantos, a base de ser nuevo, de mirar atento, de perder horas y de tener amigos con quienes compartir lo aprendido, sobre todo de esto.

Hoy es diferente, hay abundante gente por ahí que te dirá que tal o cual piloto es bueno o malo porque sencillamente todos son buenos o malos hasta que se demuestra lo contrario, y que pretenderán tener razón por el simple hecho de que ellos nunca dudan o porque aseguran que lo vieron antes aunque no sea cierto, pero que jamás te animarán a te fijes en cómo aborda ese tipo concreto una curva, cuándo frena, cómo lo hace, cómo sale de ella, si a gas completo o progresivamente, porque entonces se le vería el plumero.

Así las cosas, los pertos que no hemos dejado de serlo (otro día os cuento de qué va esto, pero permitidme de momento que me incluya entre ellos) navegamos por los procelosos mares de nuestra ignorancia sin que se nos revuelva el estómago, desinformados, ávidos de puntual protagonismo, buscando siempre una mano amiga que nos abra nuestros menguados horizontes y nos enseñe a que encontremos por nosotros mismos lo que ella halló antes, y que a cambio admita lo poco o mucho que podamos darle.

¿Y Keke? Siempre he utilizado su figura para resaltar que se puede ganar un campeonato del mundo por pura carambola, y un amigo al que hoy añoro me animó a que lo mirara de nuevo, y le hice caso, primero poco a poco, después con más atención, leyendo sobre él, viéndole correr en viejos videos, descubriendo que se abría como un diablo para tajar la curva en el punto exacto…


PD: Va por ti, Augusto ;)

miércoles, 5 de agosto de 2009

La inmortalidad


En esto de quedar de manera indeleble en la memoria de todos, los mitos que murieron sin saborear las hieles amargas del declive ganan de calle a los que sobrevivieron para aguantar el tipo como pudieron.

Sí, esta entrada de hoy es una de esas que tengo preparadas de antemano y que asalto cuando hay poco o nada que contar. Y la cosa va de la inmortalidad, y aunque el asunto no me preocupa en absoluto en lo que a mí respecta (veremos en qué quedo), espero que coincidamos en que existe una tendencia manifiesta a pasar por alto, cuando se habla de mitos del automovilismo, lo barata que resulta la gloria para los que murieron en acto de servicio, en el esplendor de su carrera, y lo cara que ha sido para los que se quedaron para verlo.

Inevitablemente, cada cierto tiempo, discuto con alguien sobre lo grande que era Senna. Y siempre me quedo a medio camino por no hacer daño, por un sentimiento de profundo respeto que me impide continuar preguntando a mi interlocutor qué habría pasado si no se hubiera dejado la vida durante la disputa del G.P. de San Marino de 1994; si hubiese rendido la rodilla ante Michael Schumacher de todos modos; si en 1995 no hubiera dispuesto de un coche con el que enfrentarse a los Benetton, como les ocurrió a Hill y a Coulthard; si cansado del rendimiento de los Williams, tras cuatro años largos sin un título que llevarse a la boca, hubiese decidido en 1996 volver a McLaren, o irse a Ferrari… Qué habría ocurrido si jamás hubiera conseguido el cuarto entorchado que todo el mundo le da por supuesto; si se hubiese retirado sin lograrlo; si años más tarde hubiera fundado una escudería que llevase su nombre, pero mediocre… ¿Qué habría sucedido?

Cuando me he atrevido a ir un poco más lejos de mi silencio, con Lucio, para qué voy a negarlo, me lo encuentro incrédulo cuando le cuento que en 1994 Ayrton había abandonado en las dos carreras anteriortes y que éstas habían sido ganadas por Michael; que en 1993 el mundial se lo había llevado Alain; y que el año anterior lo había hecho Nigel…

Obviamente no estoy intentando quitar ninguno de sus innumerables méritos al brasileño, pero sí me apetecía puntualizar que su muerte prematura ha hecho mucho para que lo veamos como le vemos. Tal vez por eso mismo, porque ha continuado vivo para seguir mirándose en el espejo, siempre me ha tirado más Alain Prost, porque hay que tener agallas incluso para retirarse o para arriesgarse a morder el polvo.

Y ahora que vuelve Michael Schumacher, aprovecho para lanzar la pregunta de si dejará de brillar para muchos (gracias a Dios no me encuentro entre ellos) si a partir de Valencia comenzamos a verlo como un tipo que lucha consigo mismo y contra el peso inevitable de su propia vida, por mucho heptacampeón que sea.

Sí, creo que sí, en esto de quedar en la memoria de todos, los que murieron sin saborear el fracaso ganan de calle a los decidieron seguir dando guerra, y para el Kaiser y sus actuales idólatras, el retorno del ídolo supone asumir un riesgo que se me antoja bastante innecesario.

martes, 4 de agosto de 2009

Cantos de sirena


Vivimos de ilusiones aunque hagamos que vamos de serios y curtidos. Aunque cantemos a los cuatro vientos que estamos de vuelta de todo o casi todo, vivimos de ilusiones, o si no, no viviríamos.

Leo que Nelson Piquet, a quien no gustaba que le llamaran Nelsinho, ha hecho como que rompía amarras con Flavio cuando ha sido éste quien le ha cortado el amarre a puerto.

Y afirmo que esto es una ilusión como la copa de un pino, de esas que ayudan a vivir y matar el rato, porque su padre, el Nelson Piquet a quien no importaba que le llamaran Nelsinho, sobre todo si era en la cama, mientras le repasaba la oreja con la punta de la nariz aquella mujer que quedó en su memoria de tantas como le acariciaron, habría escenificado su hastío, habría clamado venganza, habría intentado sentar sus reales sobre el asfalto… incluso habría soltado algún puñetazo que otro si se llega a enterar de que se la estaban jugando sucio en su equipo.

Fernando, sin ir más lejos, le dijo nones a Ron, y se lo puso difícil, de tal forma que prefirió mandar a hacer puñetas la posibilidad cierta de su tercer título mundial con tal de gritar bien alto que lo que le estaban haciendo en McLaren era una canallada de las malas. Y debió ser el camino correcto, el que siempre ha sido, el de enseñar los dientes en el momento oportuno, porque el patrón inglés se vio obligado a extender un contrato con una cláusula de confidencialidad que cerraba la boca del asturiano tras su salida de la escudería…

Es cuestión de temple, no sé si me explico, de saber estar, de tener confianza en uno mismo o de no tenerla, de calibrar que aún viviendo de ilusiones cabe sacar la daga de vez en cuando para mancharse de sangre y poder seguir soñando, y por ello permitidme que diga que entre Nelson y Nelsinho, sencillamente media un abismo.

Me pregunto si el Nelson a quien no gustaba que le llamaran Nelsinho tendrá redaños suficientes como para demostrarle a Flavio que está equivocado… Fernando lo hizo.

Lo dicho, ¿qué sería de un pirata sin su sirena correspondiente? Pues eso.

lunes, 3 de agosto de 2009

En busca del martes perdido


La última semana de julio ha sido como para enmarcar. A los líos propios de un fin de mes previo a vacaciones, se vino a sumar un torrente de cariño que me hizo astillas el horario laboral, total, que vinillo va, cañita viene, llamadita de teléfono o correo electrónico para preguntar si iba de vacaciones o me quedaba, para el jueves andaba yo pidiendo tregua, y lo que es peor, creyendo que era miércoles. Sí, como lo leéis, recordaba el lunes perfectamente, incluso el martes que en realidad era miércoles, pero el martes día 28 se había evaporado…

Viene todo este rollo a cuenta de que con tanto Kaiser que viene a sustituir a Felipe, con tanto Marc que se olvida en la trastienda, nos hemos olvidado nosotros de Kimi.

Me preguntaba el otro día Tadeo que si pensaba que a Ferrari le interesaba más un trabajo de equipo con Gené, o un trabajo de marca con Michael, e ingenuamente contestaba yo que a La Scuderia le interesaba salvar los muebles… ¿Y Kimi?

Bien mirado, asistiendo convenientemente a Kimi se podían matar todos los pájaros de un tiro. Tiene en la actualidad 4 puntos menos que mi Felipe (una piltrafa de nada), y haciendo bien las cosas, tras lo demostrado por Lewis con el KERS, el F60 del finlandés podía solventar solito el dilema de la de Maranello, aupándolo a él a lugares más nobles en la tabla de pilotos y bonificando el trabajo de equipo en la de constructores.

Haber dispuesto de una posición que le garantizase el liderazgo rosso (disputado por mi Felipe hasta el trágico accidente de Hungría) habría permitido a Raikkonen recuperar la autoestima, empujándole a soltarse el pelo para deleitarnos como en los viejos tiempos, porque Kimi se crece cuando se siente apoyado, y basta remitirnos al año 2005 en McLaren; en 2006 aunque el auto no acompañara; por supuesto en 2007 con mi Felipe cubriéndole las espaldas; e incluso en 2008, cuando destacó porque supo que su labor era apreciada y se le necesitaba…

Kimi es un tipo gozotxu (dulzón, mimosón, de comer) a pesar de que su aspecto nos dice lo contrario (pura pantalla protectora), y sólo es hielo cuando siente que se le apoya; y en este orden cosas, qué momento más idóneo que éste para haber sacado lo mejor que lleva dentro, pues ahora mi Felipe se ha tomado unas vacaciones forzadas.

Con Marc a su lado (lo siento, a Luca Badoer sigo sin verlo en tales menesteres), sospecho que Ferrari habría salido ganando, y con ella todos. Pero me temo que algo ocurre con Kimi en Ferrari que ha originado que alguien haya decidido aumentarle la presión ambiental innecesariamente, poniéndole a Michael al lado, por ver si se desinfla del todo y se pierde para no encontrarse (que podría ser, porque con él nunca se sabe)… Aunque bien mirado, a lo mejor a ése alguien en concreto le sale el tiro por la culata, y el finlandés se crece y arruina las previsiones… como Contador a Armstrong en el Tour, para que nos entendamos.

Mientras pienso en Kimi, seguiré buscando el martes perdido, que sospecho que me lo he tenido que dejar en algún sitio.

Os leo.

sábado, 1 de agosto de 2009

Líder. ¡A tus cuatro!


Hace no mucho os advertí que me hago viejo y no quisísteis creerme, pero me hago viejo, os lo digo muy en serio, y lo sé porque cada vez me apasiono más por las cosas que dejan rastro, que tienen sabor añejo, algo que contarme, arrugas por donde pasear seguro, ojos que miran desde lejos. Me pasa, o mejor dicho, tengo claro que me pasa desde hace bastante, aunque ha sido desde hace poquito que he cobrado plena conciencia de ello.

Tal vez sea porque dentro de diecisiete días daré una vuelta completa a mis veinticinco años, o porque mañana mi padre cumpliría ochenta y ocho si no se hubiera quedado anclado a mi memoria el 24 de marzo del año pasado, o porque me gustan cada vez más los aromas que dejan huella, indagar en sus historias, atesorarlas y hacerlas mías, soñar nuevas, o yo que sé, pero el caso es que siento que me hago mayor y no quiero evitarlo.

Ayer mismo realicé un salto de cuarenta y cuatro años sin red para descubrir que el tiempo transcurrido no cuenta para los sentimientos ni para las ilusiones; que lo que fui, fuimos, permanece y aflora de idéntica manera que siempre intuíamos, que siento igual que cada día y que quiero seguir sintiendo idéntico porque me merece la pena sentirlo así.

Quiero decir con todo esto que me gusta hacerme como soy, porque como dije hace no mucho: he dejado que la edad me devore para aprovecharla y perderla el miedo…

Y viene todo esto a cuento porque a Michael (Mijael) Schumacher hay quien lo ve mayor para volver a montarse en un monoplaza.

Lo he confesado algunas veces: Michael no es santo de mi devoción porque a marrullero le han ganado pocos y porque durante sus últimos años fue protegido de la FIA; pero tiene su aquél, pues pocos como él se metían en las curvas para degollarlas sin contemplaciones —Kimi lo hace hurtado, suavecito; y Fernando flirtea con ellas, sorteando sus pedientes, sin parecer que las hiere; pero ambos las matan de idéntica manera que el alemán—, y lo he sabido tarde, como siempre, pues he aprendido a disfrutarlo tras su retiro, reflexionando sobre lo que hizo, sobre cómo lo hizo, sobre cómo lo hacía, y asumiendo que ha habido pocos como él.

Vuelve, sí, vuelve. El viejo vuelve…

Y es que dejarse macerar tiene mucho que ver con el hecho de dar relevos o que te roben el sitio, y Michael perdió el suyo a manos del Nano por ser demasiado cicatero consigo mismo.

Yo me hago viejo y me gusta dar relevos para notarlo, encontrar nuevos intrusos sobre la pista; tipos que valen lo que pesan y a los que respeto; rivales y compañeros con quienes batirme el cuero de tú a tú porque ellos (él) y yo, sabemos que ha llegado el momento, y que la madurez se abre paso y busca su sitio porque hora es de pasar de líder a punto o perro, de dar cobertura con toda tu experiencia a quien te cuidaba hasta hace poco la espalda, se dedique a columnista o a conquistador de un paraíso que creía perdido…

Pero estoy con Michael, entendedme, porque siento como él el pulso caliente de una nueva oportunidad y yo tampoco querría desaprovecharla, siquiera por demostrar que ambos seguimos siendo los putos amos en lo nuestro, que seguimos vivos.

Aunque os puede sonar de lejos, son cosas que entenderéis cuando la vida os abra una puerta que creíais cerrada, nunca antes. Cosas de lobos viejos.


PD: Va por ti, Juan, estoy a tus 4. Tu retaguardia está segura. Me encargo ;)